Taller de Cartografía Humana III
El miércoles 7 de julio se realizó el cierre de la tercera versión del Taller “Cartografía Humana de Puerto Varas”, ocasión en que se dio a conocer los trabajos de investigación realizados en la primera parte del año y que incluyeron historias de calles, barrios, e instituciones de la ciudad; como también estudios etnográficos en centros de salud y sobre características de la arquitectura en edificaciones recientes.
Participaron de este Taller los investigadores José Manuel Troncoso, Lisselotte Handemann, Marisol Ojeda, Silvia Jelicich, Cristián Saldivia y María Angélica Cantizano. Se transfirieron técnicas para la observación etnográfica, diseño de mapa de comunidades, realización de entrevistas, transcripción de datos, comunicación oral y en soporte electrónico.
La clausura contó con la asistencia de familiares de los inscritos, amigos de la Biblioteca y se amenizó con un cóctel preparado por los propios investigadores de la cultura local.
El martes 18 de mayo comienza el trabajo del Taller Cartografía Humana de Puerto Varas en su tercera versión. Participan las personas que ya han realizado al menos una de las dos experiencias anteriores o que hayan realizado investigaciones similares por su cuenta y que puedan acreditarse. Esta vez, el trabajo de investigación, escritura y comunicación será complementado con transferencia de elementos de Ortografía Funcional y Fundamentos de Estilística.
Ya hay 3 temas de investigación comprometidos, a saber: “Historia de la calle Los Alpes” (Cristian Saldivia) ; “Atención a las mujeres maltratadas” (Silvia Jelicic); y “Tradición y modernidad en el sector de Los Arrayanes” (Juan Francisco Troncoso). Las inscripciones estarán abiertas hasta el día 25.
Producto de las investigación los integrantes generan un texto escrito clásico y derivados en otros soportes (audio, video, o power point) con el objeto de emplear diversas formas de la comunicación. El trabajo persigue agregar significado cultural a distintos lugares de la ciudad para promover la valoración del patrimonio humano de la comunidad y de utilidad para la actividad turística.
El Taller es una iniciativa de la Biblioteca Paul Harris, será conducido por el escritor Clemente Riedemann y se prolongará durante las próximas ocho semanas, con reuniones presenciales los días martes de 19.30 a 21.00 horas.-
Un puente demasiado lejos
Clemente Riedemann
A muchos peatones de Puerto Chico Bajo les gusta regresar o irse de casa por una senda interior que cruza un sitio eriazo y que une las calles Caupolicán y Patricio Lynch. Allí hay un estero sobre el que los transeúntes rehacen cada día un puente a fin de cruzar a uno y otro lado. Para ello emplean diversos materiales que encuentran por los alrededores: bolones de piedra, barras de cemento, palos, ramas y tarros que nunca son los mismos. Lo único que se mantiene estable es un viejo neumático situado en el centro del cauce y que constituye el soporte principal del rudimentario viaducto.
Cuando llueve no hay modo de cruzar, pues el neumático queda varios centímetros bajo el agua y las márgenes del estero se alejan considerablemente, tornando imposible para los vecinos alcanzar el neumático primero, y la margen opuesta después. Entonces los transeúntes deben dar un largo rodeo por calles aledañas para poder alcanzar sus hogares o puestos de trabajo. Maravilla el ingenio de la gente para sobreponerse a la adversidad. Suelen ayudarse para cruzar el estero, dándose valor o extendiendo una mano solidaria, sobre todo para con las personas mayores y los niños más pequeños.
Hasta el otoño pasado había un puente formal, con vigas de suspensión cruzando de lado a lado y gruesas tablas como plataforma en la parte superior. Ese puente nunca se inundaba y la gente cruzaba sin riesgo de caer al estero. Estaba viejo, pero era útil a todos.
Una tarde unos tipos lo levantaron, lo subieron a la carrocería de una camioneta y se lo llevaron. No parecía un robo ¡Quien va robar un puente! Primero se pensó que quizás lo retiraban para repararlo o sustituirlo por uno nuevo. Pero con el correr de los días las ilusiones se esfumaron y los vecinos hubieron de aceptar la realidad: alguien había mandado a quitar el puente con el fin de impedir que las personas usasen el sendero. Una vez que apareció el neumático, las piedras y los palos puestos allí por usuarios anónimos, se tuvo la certeza que el verdadero puente tardaría mucho tiempo en regresar.
Una persona vinculada al servicio social del municipio vino al lugar y se le dio a conocer la situación. Dijo que en el lugar se juntaban jóvenes para beber y asaltar a los transeúntes al salir de una disco ubicada en las cercanías y que quizás por eso se procuraba impedir el uso del sendero, pero que de todos modos haría las consultas pertinentes. La disco fue cerrada, incendiada y demolida poco tiempo después y ya no hay actividad nocturna los fines de semana. Pero el puente no ha sido repuesto.
No sólo los vecinos usan la senda. Se observa que los perros también reconocen su utilidad. Al momento de llegar a la orilla del estero proceden de igual forma que los humanos: luego de algunas dudas iniciales, hacen un breve estudio del estado de la improvisada pasarela y se deciden a cruzarla con rapidez y precisión. Una noche había un caballo parado en uno de los bordes, impidiendo el paso a los transeúntes. Parecía meditar en sus opciones de cruzar a la otra orilla. Seguro intuía que su peso hundiría el neumático y los palos entrecruzados, causando un daño a la comunidad de transeúntes. ¡Grande, caballo!
Seguro que quienes intentan impedir el uso de la conexión interior no tienen la menor idea que nunca lo conseguirán, en tanto a las personas les resulte útil. En antropología esto se llama justamente así, “senda”. Se trata de una ruta significativa, ligada a la vida cotidiana, que presta un fin práctico, que soluciona una necesidad concreta de las personas y, en este caso, al parecer también de nuestros compañeros, los animales.
Con todo, la extracción abusiva del puente ha conseguido que la gente le tome más afecto al sendero y produce admiración que manos anónimas reconstruyan el puente a diario. Esas personas hacen posible la continuidad de la vida. Esas son las personas que hacen que el mundo funcione, a pesar de la curiosa inteligencia de quienes se empecinan en lo contrario
AVANCES DEL TALLER DE CARTOGRAFÍA HUMANA DE PUERTO VARAS

Clemente Riedemann instruye a Silvia Jelicich pormenores sobre la investigación que ésta realiza con personas no-videntes.
Con entusiasmo y dedicación, los integrantes del Taller de Cartografía Humana de Puerto Varas han ido avanzando en la adquisición de conocimientos teóricos y prácticos en relación con la búsqueda y registro de la información acerca de los temas previamente seleccionados para su estudio. Este es el resumen de esos progresos:
- Marisol Ojeda está trabajando con lo(a)s vendedore(a)s apostados en las entradas al Hospital Regional de Puerto Montt. Indaga sobre las condiciones en que laboran, su historial en esa actividad, su procedencia y, por supuesto, sobre los productos que ofertan al público interno y externo que acude al recinto hospitalario. Ha hecho observaciones a distancia, entrevistas abiertas y cerradas, y ha tomado fotografías en diversos horarios. Como resultado hará un relato de texto con una síntesis en soporte power point.
- Silvia Jelicich está trabajando con un grupo de personas no-videntes en el sector de Puerto Chico, en Puerto Varas. El proyecto de Silvia es obtener una versión oral de cada una de las personas del grupo sobre un lugar de la ciudad especialmente significativo para ellas. Ella ha empleado principalmente la técnica de la observación participantes en su etapa de acercamiento a esa realidad extraordinaria. Su registro consistirá en una grabación de audio con discursos de dos minutos de duración donde cada persona expondrá su relato sobre el lugar de Puerto Varas por el que sienten predilección.
- Alejandra Doepking está trabajando en un relato de ficción con un grupo de perros de Frutillar Bajo. Empleando la técnica de la observación sistemática, ella ha tomado una serie de fotografías de los animales en diversos horarios y situaciones. Con este material construirá un relato empleando la técnica de las antiguas fotonovelas, el que proyectará en soporte power point.
- Marcelo Pulgar está trabajando con los carabineros del Retén de Nueva Braunau. Estudia la rutina del servicio en el recinto y en sus actividades en la comunidad. Ha empleado la técnica de la entrevista dirigida, la observación a distancia y ha tomado fotografías. Su producto será un relato empleando la técnica narrativa de la novela policial.
- Lisselote Hedelmann trabaja en la observación del balneario de Puerto Chico en las diversas estaciones del año. Ella contrastará material gráfico reunido anteriormente, con sus observaciones del presente. Su interés está centrado en la actividad humana a través del cambio estacional, observando detalles de desplazamiento, vestuario, actividades y ocupación del territorio. Para ello recurre a la investigación de archivos, la técnica de la observación a distancia, y también realizará entrevistas abiertas a las personas usuarias del hermoso reducto puertovarino. Su producto será un relato texto complementado con fotografías.
- Por último, Juan Francisco Troncoso ha optado por trabajar el tema de la brujería tal como se manifiesta hoy en la ciudad de Puerto Varas. Realizará investigación de archivos periodísticos, observaciones a distancia, entrevistas dirigidas con informantes calificados y tomará fotografías de personas, lugares y objetos rituales.
Estos modos inusuales de acercamiento a la realidad de Puerto Varas y la zona arrojarán una información distinta de la ciudad e irán incrementando el caudal simbólico o de leyenda de nuestros espacios públicos. Por otra parte, el ejercicio permite poner en práctica las habilidades comunicacionales de los integrantes del taller, especialmente la relacionada con la composición textual.
CONCEPTO DE CARTOGRAFÍA HUMANA
Nota de Clemente Riedemann
Aceptando que el mapa no es el territorio, sino la suma de éste con las significaciones que las personas le confieren ( de acuerdo con sus particulares experiencias de vida en esos espacios o bagaje cultural ), entendemos este Cartografía Humana como una exploración en la intimidad de los espacios urbanos y rurales de nuestra comuna, vale decir justamente en aquellos aspectos que los mapas turísticos obvian, centrados como están todavía en hacer que la gente llegue a los lugares, pero sin mencionar qué pueden encontrar en ellos.
Por cierto, nuestra Cartografía Humana incluye también lo que Marc Augé (1992)[1] llama “los no lugares”[2] o espacios de la transitoriedad, multitudinarios durante el día y desolados por la noche, o viceversa, característicos del modo de vida nómade en la era global. Ávido de sensaciones, el público de la modernidad viaja incesantemente en busca de sentidos nuevos para sus vidas, sin esperar demasiado a que las cosas cambien por si mismas – a la manera del Zen- aunque de hecho así ocurra, sino que prefiere sustituìr la espera por el movimiento.
En ciudades pequeñas como la nuestra, el enclave urbano céntrico mismo es a la vez un lugar y un no lugar. La visión nocturna de las calles desoladas se parece bastante al estacionamiento subterráneo de un supermercado o incluso al interior del mismo supermercado en horas de cierre, cuyos espacios de circulación se ordenan de manera semejante al de una petit ville, lo que se extiende al comportamiento de las personas que no sólo pueden comprar allí de todo, sino también usarlos como punto de encuentro y comunicación social.
Nuestro Taller procura ir en busca de esos valores simbólicos agregados y materializarlos en textos e imágenes que vayan sumando al bagaje cultural de la ciudad. El propósito a mediano plazo es generar una literatura y una imaginería que formen parte de los mensajes con se promociona a la ciudad en el exterior. Una buena literatura de los lugares contribuye mucho a la seducción que éstos producen en el viajero y fortalece el sentimiento de pertenencia de quienes residen en ellos.
[1] Augé, Marc (1992) Los no lugares. Espacios del anonimato. Introducción a una antropología de la sobremodernidad. España, Gedisa.
[2] Marc Augé acuñó la frase “no-lugar” para referirse a los lugares de transitoriedad que no tienen suficiente importancia para ser considerados como “lugares”. Ejemplos de un no-lugar serían una autopista, una habitación de hotel, un aeropuerto, un supermercado, incluso un campo de refugiados. El hombre no vive ni se apropia de estos espacios con los que tiene más bien una relación de consumo. No tienen sentido de pertenencia, propician el olvido y la aberración de la memoria.



