Filosofía en el tocador

 

René Magritte: Filosofía en el tocador

 

Por sobre el espesor de las divagaciones filosóficas y la gratuidad de la violencia sexual, “Filosofía en el tocador” logró cumplir una función reveladora inestimable para los jóvenes de esa generación, sobre todo considerando el carácter grupal en que se daba tal experiencia.

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Filosofía en el tocador del Marqués de Sade fue la primera biblia de la sexualidad para los adolescentes de los años 60. Era difícil encontrar a la vista el libro en casa de las familias católicas, donde solía escondérsele en un cajón del desván o en las hendiduras de los tijerales. En las casas de los luteranos el libro no inspiraba tanto temor y solía uno leer su título dispuesto entre los demás volúmenes de las bibliotecas de pasillo, comunes en el sur de Chile de esos años.

La referencia ecuménica no es gratuita. Los colegios católicos no eran mixtos y los luteranos sí lo eran, con el resultado que los chicos y chicas de familias luteranas enfrentaban el libro con una curiosidad natural, más cercana al descubrimiento de la vida que al placer morboso que se observaba en los adolescentes católicos. Aquellos iban a conocer la realidad, en tanto que los segundos iban por la maldad, aquella inculcada en los traumáticos confesionarios y luego reforzada desde el púlpito dominical.

El libro era consultado habitualmente en la fraternidad del grupo pequeño, al amparo de un dormitorio de esos con muros oblicuos ubicados en el segundo piso de las casonas alemanas o a veces encaramados en las ramas de un frondoso árbol, en alguna quinta de los alrededores. Unos reían y otros se sonrojaban. Uno que otro no resistía el placer culpable y se retiraba discretamente, temeroso de las burlas de los demás jóvenes lectores.

Las escenas de sexo narradas en el libro, por lo general cruentas, no fueron la mejor escuela para internalizar esta parte tan importante en la vida de cualquier persona. Pero los jóvenes no teníamos, entonces, una mejor alternativa. La sexualidad no era un tema que los padres, en su mayoría, fuesen capaces de abordar como un tema de salud mental en el contexto afectivo de las relaciones familiares.

Así que, por sobre el espesor de las divagaciones filosóficas y la gratuidad de la violencia sexual, Filosofía en el tocador logró cumplir una función reveladora inestimable para los jóvenes de esa generación, sobre todo considerando el carácter grupal en se daba tal experiencia.

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Donatien Alphonse François de Sade (Marqués de Sade),escritor y filósofo, nació en París el 2 de junio de 1740 en el seno de una familia de la antigua nobleza provenzal. Estudió con los jesuitas en París, siendo su tutor un abad tío suyo. Al parecer fue observador directo de las continuas orgías que éste celebraba en su castillo y que fueron fuente para su literatura que se emplaza entre las virtudes y vicios humanos.

Imagen: René Magritte: “La filosofía en el tocador”, 1948, gouche. Photothèque René Magritte – Giraudon. 

Ejemplares en Biblioteca: 1

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